Apuntarlo a la escuela infantil para que se inmunice no es buena idea

Aunque puede parecer que así luego están más sanos, padecer enfermedades pronto es más peligroso.

Cuando tenemos que volver al trabajo y decidimos llevar al niño a la escuela infantil, no hay ninguna duda; hemos optado por una escuela infantil antes que dejarlo con otra persona porque esa es nuestra mejor opción, la que mejor se adapta a nuestras necesidades y posibilidades.

Las dudas se plantean cuando el niño va creciendo y nos van diciendo por ahí:”̶¿Todavía no va a la escuela infantil? Deberías llevarlo, así se socializa”. O lo más frecuente todavía: “̶¿No va a la escuela infantil todavía? Se tendrá que inmunizar ahora ¿o quieres que se ponga malo todo el tiempo cuando ya esté en la escuela?”

Es obvio que si va a la escuela infantil ampliará su círculo social. Y también que se hará inmune antes a los virus corrientes, pero la pregunta es:

¿Es realmente necesario? ¿Supone una ventaja real?

Mejores resultados, pero más impulsividad

Vamos a intentar aclararlo:

Asistir a la escuela infantil parece que se relaciona con tener mejores resultados académicos a los 15 años, según un estudio publicado en 2010 en el que estudiaron a más de 1.300 niños. Ahora bien, parece que también se relaciona con mayor impulsividad y tendencia a conductas de riesgo en la adolescencia.

Además, los niños estudiados que tenían mejores resultados académicos son los que iban a escuelas infantiles de más nivel (aunque el estudio no aclara a qué se refiere con escuela infantil de más nivel).

Se podría pensar, incluso los autores lo reconocen, que este efecto podría deberse a diferencias socioculturales en la familia, más que a la influencia de la escuela infantil en sí. Es lógico pensar que una familia de alto nivel cultural o con una mayor capacidad económica elegirá una guardería de mejor nivel para sus hijos pero también le proporcionará más herramientas para adquirir cultura y educación (más libros, clases extraescolares, viajes interesantes, etc).

Hay actualmente en marcha otro estudio donde se pretende ver si realmente el mejor desarrollo depende de la asistencia a la escuela infantil o del nivel cultural y educativo de la familia, y por ahora parece que todo apunta a que es más una cuestión del entorno en general y no tanto de la escuela infantil en particular.

Más riesgo de infecciones en los que van a la escuela infantil

En cuanto a las infecciones, se sabe que la asistencia a la escuela infantil aumenta el riesgo de infecciones de vías altas (los típicos resfriados), las otitis y la diarrea. Y también de otras infecciones respiratorias como neumonías, bronquiolitis o bronquitis. Entre un tercio y la mitad de las infecciones que padecen estos niños serían debidas a la asistencia a la escuela infantil. Unas cifras nada desdeñables.

Pero padecer tantas infecciones ahora ¿hará que tengan menos infecciones luego, cuando ya vayan a la escuela? Otro estudio lo intenta dilucidar.

En comparación con los niños que se quedan en casa, los que van a una escuela infantil antes de los dos años y medio tienen más infecciones respiratorias con fiebre y otitis durante los años de guardería y posteriormente, entre los cinco y los ocho años tienen menos infecciones de este tipo. No sucede lo mismo con las infecciones gastrointestinales. La frecuencia de los episodios de diarrea en la edad escolar es la misma tanto si han acudido a la escuela infantil o si han sido cuidados en casa.

Podríamos pensar que la asistencia a la escuela infantil “protege” de las infecciones si consideramos las infecciones de vías respiratorias y las otitis porque estas efectivamente disminuyen en el período escolar cuando el niño ha ido a una escuela infantil. Pero la realidad es que solo “desplaza” los episodios hacia edades más precoces.

La mayoría de las enfermedades serán cuadros víricos, autolimitados, sin mayor gravedad. Y un bebé sano, sin antecedentes de prematuridad ni enfermedades crónicas, probablemente no sufrirá ninguna consecuencia grave por enfermar “antes de tiempo”. Pero para un bebé con la salud más delicada puede que la asistencia a la guardería no sea una cuestión tan inofensiva y le suponga cuadros más graves o más prolongados.

Además algunos virus, como el de la bronquiolitis, puede producir cuadros banales en niños mayores, como un simple resfriado, mientras que a un bebé le puede suponer un problema importante. Una bronquiolitis en un bebé puede cursar con dificultad respiratoria y hacer que precise ingreso hospitalario e incluso cuidados intensivos. Además de que le deje como secuela un cuadro de sibilancias desencadenadas por virus que haga que cada nuevo resfriado le suponga una nueva crisis de broncoespasmo o bronquitis durante los 2 o 3 años siguientes.

Esto nos debería hacer pensar si realmente se justifica llevar a un niño pequeño a la escuela infantil solo con la intención de que se socialice o para que se vaya inmunizando.

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